SOMATIC TALES. La historia de GRAVEDAD 9.8
-¡Holaaaa!, ¿dónde estoy?, ¿qué es éste lugar?…¿cómo he llegado aquí?…qué extraño se siente…
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Un rostro amable se asomó sobre su cara y le sonrió.
-Hola, bienvenido a nuestro planeta. Ha llegado a través de un agujero de gusano. Está en GRAVEDAD 9.8 y yo soy una gravitante.
Sorprendido, el visitante empezó a escudriñar la situación, arrugando el entrecejo y girando los ojos de una forma divertida.
-Mmmm, GRAVEDAD 9.8, nunca lo había escuchado. No aparece en mi banco de memoria. ¿Sabe?, soy un Historiador Intergaláctico, un Recolector de Memoria Espacial, un Explorador de Recuerdos….¡Es una figura muy honrada en mi planeta! -dijo, al tiempo que sus cuatro hombros y pecho se henchían de orgullo.
-Ahhh es posible, querido Recolector de Memoria, que tengas conocimientos de nuestro antiguo nombre. Nuestro planeta hace tiempo atrás se llamaba TIERRA.
-TIERRA….sí! Pero rondan oscuras leyendas sobre TIERRA. Tenía entendido que había desaparecido de algún modo, consumido de vida, una roca vagando en círculos –la voz del sensible explorador se iba apagando.
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La gravitante se contagió un poco de aquella imagen desolada, pero se recompuso en un momento, cómo si le hubiera visitado un pensamiento feliz.
-Oh sí, es que estuvimos muy cerca de que a s í f u e r a…-dijo alargando las últimas palabras, sabía que el Explorador no se podría resistir…
-¿De veras?, ¡cuénteme, cuénteme!
-Es una historia muy emotiva. Me alegra poder contársela a un Historiador Intergaláctico cómo usted (porque nuestra anfitriona era a su vez una Transmisora de Memoria, una Relatadora de Recuerdos, una Historiadora-Sanadora y su función principal era recibir a los viajeros de las estrellas).
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Hace muuuucho muuucho tiempo, nuestro planeta se encontraba al filo del colapso.
Una gran cantidad de terrícolas, nuestros antepasados, eran muy infelices y estaban muy enfermos. Existían muchas adicciones, de diferentes naturalezas, porque la gente se sentía vacía y desamparada. Y la peor de todas, la más feroz y peligrosa de todas, era la adicción al poder, porque los que la padecían influían sobre las vidas de muchos.
Por un lado estaban los que, de contraídos y asustados, parecían no tocar el suelo, intentando siempre alejarse de él, ¡¡la piel de nuestro hogar!!. Y por otro lado los que, de contraídos y asustados también, parecían pegados a ella, pesados y graves.
La bella TIERRA empezó también a enfermar, los terrícolas eran como un virus y no le hacían honor.
Habían perdido la sana relación con TIERRA, ya no sabían hacer contacto y simplemente descansar sobre ella…o se alejaban o se aplastaban contra ella.
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El Historiador Intergaláctico estaba sobrecogido, a medida que el relato avanzaba se sentía dulcemente hipnotizado, podía imaginarse vívidamente a sí mismo como aquellos antiguos terrícolas. ¡Vaya! aquella mujer sí que sabía contar historias…¿los gravitantes tenían quizá el don de relatar?
-¿Y qué ocurrió??? -exclamó expectante.
-La civilización iba en declive…pero entonces surgió un Comando Ultrarevolucionario, se hacían llamar a sí mismos Amantes de la Gravedad 9.8 – todo su cuerpo vibraba al pronunciar esas palabras.
Contaban con la capacidad de transmitir emociones y sensaciones a través de sus relatos, con la habilidad propia de los más laureados poetas y cuenta-cuentos de toda nuestra historia terrícola. Escucharles era una delicia y nadie se podía resistir a ello -la frente y los pómulos de la Historiadora parecían derretirse en un semblante libre de todo temor.
Y lo que hacían era simple -continuó. Iban por las plazas, pueblos, parques, colegios, campos, playas…hacían que la gente se acostara en el suelo y les contaban historias, ayudándoles a que percibieran otra vez el contacto de su cuerpo con TIERRA y la gravedad que los acercaba a su superficie y así sanar su relación con ella.
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El visitante tragó saliva despacio y tomó un hilo de aire. Ni sus propios sonidos corporales debían interponerse en tan mágica leyenda.
De manera -prosiguió la gravitante- que los que casi no la tocaban empezaron a amoldarse suavemente a ella, empezaron a percibir el mundo como un lugar en el que confiar y reposar, que les proveía de todo lo necesario. Y aquellos que se sentían aprisionados, pegados a ella, empezaron a percibir el mundo como un lugar en el que materializar sus sueños, desde donde despegar ligero.
Tanto unos como otros curaron su relación con su planeta, su hogar, su nido y poco a poco fueron sanando todas las relaciones circundantes, con ellos mismos, con los demás humanos y con los otros seres habitantes de TIERRA.
Nuestros antepasados decidieron cambiar su nombre para recordarnos siempre ésta cualidad de nuestra casa, la gravedad, que la hace exactamente cómo es y a nosotros exactamente como somos -al final del relato su sonrisa estaba tan llena de espacio como de profundidad su mirar.
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Redondas y brillantes lágrimas se apelotonaban en los ojos del Historiador Intergaláctico y rodaban aterciopeladas sobre sus voluminosas mejillas. Era dicha lo que experimentaba y agradecimiento. Ya no se sentía extraño en aquel planeta, se sentía perfecto, ni de más ni de menos. Era un auténtico Amante de la Gravedad de aquella TIERRA.
Y sospechaba que su cicerone, a su vez, era una heredera de aquellos.






